Estamos acá aislados
como millones de otros,
cientos de millones supongo,
a la espera de un crecimiento o de algo
que al menos nos promueva a algún
tipo de luz que entiendo
viene cuando uno está en las sombras.
¿Es así como funcionan las cosas?
Ni eso sé a esta altura.
O más bien lo sé.
Sé que las mandíbulas de los tiburones
me asustan, los ruidos, las molestias
en el cuerpo. La suave voluptuosidad
de esos pelos junto a mis pelos,
eso también me asusta. Y también
me gusta. Es decir, todo está bastante
enmarañado frente a uno como
para saber de qué van las cosas,
qué hay que hacer,
y sobre todo qué hay que pensar.
Mi plan desde hace tiempo
-un plan que lamentablemente no llevo a cabo-
es dejar de pensar tanto y empezar a vivir más.
Es decir, empezar a actuar sin mirar
tanto qué hago, a dónde voy, qué logro.
Sentir más lo que necesito.
Un pájaro trina y sigue.
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viernes, 1 de mayo de 2020
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