Volví al campo con mi hijo.
Como los últimos días llovió bastante,
se armó un clima de aventura gracias al barro
que había en el camino.
A la vuelta pasamos por el monumento
que rememora la masacre de Fátima.
Le dije que por qué no nos sacábamos algo
del barro en las suelas en las rejas que están
a la entrada de ese pequeño y poco esmerado
monumento. Me respondió que le parecía
poco considerado hacer algo así.
Supe de inmediato que a sus catorce años
ese hijo mío está salvado de todos
los males que pudieran existir en el universo
y me congratulé por eso.
Archivo del blog
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Villa Berna
Nos levantamos después de dormir bastante. Las margaritas, la multiplicidad de plantas y de árboles, me calman. Mientras desayunamos cerca ...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
No hay comentarios:
Publicar un comentario