Una luz que se replica en el amanecer.
Un faro en el medio de la isla.
Esa compulsión por mirar la isla
la tengo desde chico y la sufro
tal como sufro la manía por
acelerarme con los pensamientos.
A veces, no llego a distinguir la diferencia
entre pensamientos y hechos.
Tal vez porque los pensamientos
crean los hechos, día a día,
minuto a minuto.
Qué hacer y qué no hacer.
Para eso pensamos.
Y así, esos mismos pensamientos,
nos acercan a los precipicios
donde están los sentimientos.
Y esos mismos pensamientos,
tan persistentes, tan volcánicos,
tan decididos a batallar,
pasan como autos y camiones
en una autopista de varias bandas
mientras los sentimientos permanecen
al costado, mudos, en el paisaje.
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martes, 7 de julio de 2020
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