Estamos con mi perra en la galería frente al jardín al sol,
ella olfatea el aire en busca de historias lejanas e intrigantes
y yo escucho el ruido lejano y apacible de la ruta.
Me transporto a mi adolescencia,
y de manera poco exacta a un lugar
de la ruta que une Montevideo con Punta del Este.
Es una curva a la entrada Piriápolis.
Atrás, veo los cerros, nosotros tal vez estamos
al costado de la ruta a la espera de alguien.
Más detalles no tengo, lo importante en todo caso
fue revivir momentos que no podría ubicar
del todo bien y mucho menos intentar describir.
Archivo del blog
sábado, 25 de julio de 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Caleta Tankah 2
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
-
Sigue el ritmo de los días y las estaciones, con la alegría de quienes viven el instante como los pájaros. Cada mañana, gracias a su sonri...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Una vez levantado de la siesta, y luego de quedarme mirando el techo un buen rato, decidí que lo mejor sería terminar algunos dibujos que te...
No hay comentarios:
Publicar un comentario