Sueño con una mujer poderosa, grande, tal vez ya estéril, una mujer sumamente proclive a conceder a los otros lo que no pueden tener ellos, gracias a que esta mujer, esta Madame como la llamo en mi corazón, tiene mucho, tanto que no tiene límites a la hora de manejar sus propios pasos sobre el centro del mundo.
En mi sueño, yo voy a estar con ella. Y ella me va a querer. Y juntos vamos a inaugurar un río. Juntos vamos a tener esas bonitas palmares detrás, y vamos a mirar los márgenes de ese ancho río, ese río que desemboca en el mar, y vamos a ver, decía, desde su costa, los peces saltando en las aguas azuladas y, si bien ya vamos a sentir ciertas ganas, no nos vamos a tomar todavía entonces de la mano.
Y los torres al estilo moscovita van a estar por delante, y todos los regímenes más totalitarios del mundo van a resultarnos pequeños ante el enorme poderío que iremos armando en esos minutos.
Y yo deseoso, y todavía con ella de pie, mentalmente voy a estar junto a las lápidas de montones de antepasados míos varones y ellos, esos varones me van a dar la fuerza necesaria para finalmente tenderle la mano.
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martes, 28 de julio de 2020
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