Es como si algo en mí quisiera preservarme de lo que no puede tolerar, como si algo muy arraigado, pequeño y necesario estuviera constantemente a la expectativa de marcar sus deseos, sus necesidades más básicas, su extrema fragilidad, y por lo tanto su imperiosa exigencia a favor de un sentir nervioso y voluble. Es un pequeño sapo en una cuevita en el medio de un jardín con tierra muy negra y pasto escaso. Y más allá, toda una gran ciudad llena de excitaciones, ruidos, un rambla larga y amplia, mujeres de piernas largas y pelo prolijamente recogido y también mujeres sonrientes y carnosas y más pequeñas, faroles altos, gente, carteles de todo tipo y color y montones de experiencias que no pueden ser vividos.
Archivo del blog
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Tipo de vida
El día prometía ser de sol pero está más bien nublado. Después del desayuno me resuelvo a pintar un poco. No avanzo mucho con la pintura, p...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Hoy, más temprano, me puse a escribir y luego a contrastar esa escritura con el chat inteligente. La verdad es que entablar un diálogo con...
No hay comentarios:
Publicar un comentario