Vas en el auto,
el aire es templado,
la noche quieta, los grillos cantan,
los plumerillos apenas se mueven.
El camino de tantos días
ahora es un palacio en la montaña.
Y te acordás de un mundo
que no era demasiado lindo
y está roto.
Nos levantamos después de dormir bastante. Las margaritas, la multiplicidad de plantas y de árboles, me calman. Mientras desayunamos cerca ...
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