viernes, 21 de mayo de 2021

Te ibas de tus manias

  

Te ibas de tus manías 

para ir a un lugar 

donde lo que deseabas 

dejaba de pesar.

 

Y en ese frío desierto, 

aprendías a olvidar

incluso tus vivencias.

 

Y eras capaz de parecer 

un mendigo. 

 

Y cuanto más vagabas, 

más llana y querible

te resultaba la gente.

 

Y gracias a tanta bondad, 

te volvías un santo 

y te pintaban 

en una iglesia de Roma 

junto a montones de ángeles.

 

Y te veneraban.

 

Pero vos querías

salir de ahí.

 

 

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