Ya en la oscuridad,
la sensación de estar
pedaleando en el aire,
te concentró en el camino
y por un momento
lograste no pensar.
Pero eso solo te llevó
a un dragón de Komodo
al sol.
Un gran dragón
entre las rocas,
ocioso, imponente
y mudo.
Nos levantamos después de dormir bastante. Las margaritas, la multiplicidad de plantas y de árboles, me calman. Mientras desayunamos cerca ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario