Ya en la oscuridad,
la sensación de estar
pedaleando en el aire,
te concentró en el camino
y por un momento
lograste no pensar.
Pero eso solo te llevó
a un dragón de Komodo
al sol.
Un gran dragón
entre las rocas,
ocioso, imponente
y mudo.
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
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