Lucas Videla entona
Es que esa noche
estabas con el niño
al que le gusta
hablarte al oído.
Y ese niño,
con insistencia,
te pedía una entereza
que no podías obtener:
esa fuerza que hace
erguir a los maizales.
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Nos levantamos después de dormir bastante. Las margaritas, la multiplicidad de plantas y de árboles, me calman. Mientras desayunamos cerca ...
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