En
la noche, ella se alejó
sobre
los adoquines
de
la parte antigua.
Había
parado de llover
y
la humedad ayudaba
a
oír sus pasos;
uno
a uno,
sobre
el gris reluciente,
se
acompasaban a las pequeñas olas.
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
No hay comentarios:
Publicar un comentario