Le escribiste,
desde la misma ciudad de siempre:
para contarle de la continuidad
de un tiempo caluroso
y cosas sin importancia.
Y al final contabas que
pájaros de varios hemisferios,
iban a llegar al cedro azul
más próximo a tu ventana.
Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...
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