Más temprano, en la orilla, veías cómo la línea de tu caña dividía el agua.
Ella, sentada y por momentos con su rodilla tocando la tuya, miraba unos pájaros que bajaban a tomar agua, benteveos....
Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...
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