sábado, 11 de junio de 2022

El gran cactus

 

Tenía ganas de verte de nuevo un poco. De conversar con vos acerca de lo que sea, de lo antiguo y de lo nuevo. Incluso del futuro. Tenía ganas de estar otra vez en el desierto los primeros días del invierno y de seguir yendo como entonces al mismo lugar hasta la primavera, al borde del mismo río, acostados en la misma lona a la espera del tiempo que viene después de la siesta, atentos a los buitres en lo alto, cercanos a ese cactus inmenso que parece un ser humano.

No hay comentarios:

A la hora de vivir

  Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...