Ese día de sol y viento caliente, los dos sentados en la orilla, el papa me contó que con los años uno deja de importarle la opinión de cualquier otro e incluso de uno mismo. Y así va como los pájaros, dijo, y habló de un montón de cosas interesantes y fantásticas que no podría evocar porque si recrease ese momento no lograría nada...
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