Ibas a una playa llena de viejos jugando partidas de ajedrez. Te acercabas a verlos mientras, sonrientes, continuaban con sus partidas. Luego, uno de ellos te explicaba que pertenecían a una escuela estoica. Y otro particularmente simpáticos te describía esa filosofía desde sus inicios y con elocuencia desarrollaba después cada uno de sus principios. Parecían unos sabios. Tanto que pensabas en ser como ellos y te imaginabas que podías adoptar ese filosofía. Pero ni bien terminaban, uno de esos mismos viejos tan simpáticos, levantando la vista de las piezas de ajedrez, te explicaba que por esa clase magistral les debías cien dólares a cada uno de ellos.
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sábado, 22 de abril de 2023
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