Ese día te sentaste en el lugar
que se presenta como tan exclusivo.
Y ellas pasaron con sus modos
de señoras, mientras unas ardillas,
por los árboles, con gestos
nerviosos y rápidos,
parecían imitarlas.
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
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