Con los años todo se vuelve irreal. Tanto que en mi cabeza corremos hacia un agujero que nos devora junto a una vaca que mansamente pasta, y a los pocos instantes ese mismo agujero nos expulsa a los tres sin un motivo aparente.
Nos levantamos después de dormir bastante. Las margaritas, la multiplicidad de plantas y de árboles, me calman. Mientras desayunamos cerca ...
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