Con los años todo se vuelve irreal. Tanto que en mi cabeza corremos hacia un agujero que nos devora junto a una vaca que mansamente pasta, y a los pocos instantes ese mismo agujero nos expulsa a los tres sin un motivo aparente.
Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...
No hay comentarios:
Publicar un comentario