Cuando por fin fuimos
hacia las montañas lejos,
unos pájaros, pequeños,
simpáticos y de dos colores
nos acompañaron para que
el fondo del océano se quedase quieto
como nunca antes.
Nos levantamos después de dormir bastante. Las margaritas, la multiplicidad de plantas y de árboles, me calman. Mientras desayunamos cerca ...
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