Cuando por fin fuimos
hacia las montañas lejos,
unos pájaros, pequeños,
simpáticos y de dos colores
nos acompañaron para que
el fondo del océano se quedase quieto
como nunca antes.
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
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