martes, 28 de noviembre de 2023

Unos pinos altos

 

Me acuerdo que la plaza tenía dos torres de un estilo gótico de piedra y en algunas partes la piedra era casi rosada, y en otras tenía un gris claro. Y hacia un costado había un edificio con un jardín en el frente donde se veían unas esculturas con diferentes grises. “Municipalidad” se leía en letras talladas sobre la entrada de ese edificio. Con los años, dijimos, las cosas toman un curso previsible, pero quedan atisbos, instantes donde las ventanas quedan abiertas para disfrutar de unos pinos altos, bellísimos. Unos pinos erguidos a lo largo de jardines muy amplios, acotaste, y en mi cabeza esos jardines fueron los de la quinta de mi abuelo. Para ese entonces caminábamos por la rambla en dirección hacia la península. Nuestra idea era llegar a un espacio donde había palmeras en hilera para, una vez en el lugar, elegir un banco y sentarnos a contemplar el mar.

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