Subías la pirámide de Chichen Itzá
una noche de luna llena. Y cuando
mirabas desde lo alto, el paisaje debajo
se convertía en un paraíso pintado
donde se intuía una presencia
enorme y divina
que nunca se mostraba.
Un día extraño en el que me desperté nueve y media, un día de sol con cierto calor. Es el comienzo del otoño. Me puse a trabajar en casa, ...
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