Subías la pirámide de Chichen Itzá
una noche de luna llena. Y cuando
mirabas desde lo alto, el paisaje debajo
se convertía en un paraíso pintado
donde se intuía una presencia
enorme y divina
que nunca se mostraba.
Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...
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