Hasta que una noche soñaste
con dos búhos mirándote
desde lo alto
de un cedro azul.
Al árbol lo veías
desde tu ventana
en una ciudad lejana.
Por entonces, suponías
que deberías crear algo reluciente
y así podrías vivir rodeado de salvias.
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
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