domingo, 8 de diciembre de 2024

En tu imaginación

 

 

Mirabas una escultura 

que tenía un cartel.

2006, en letras doradas, decía.

Y luego tu nombre.

 

Después, ya más cerca, 

descubrías algunos defectos 

en el pulido de la piedra

y lo lamentabas.

 

Y peor: con tantas 

personas alrededor

no podrías mejorarla. 

Quedaría inconclusa 

por siempre.

 

Pero de pronto, 

al mirarla de nuevo, 

la amargura ya no estaba.

Solo permanecía la presencia

de la piedra,  firme, noble. 

En tu imaginación, eterna. 

 

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