Buscaba en el arte un resquicio que lo rescatara de la angustia que lo tomaba desde siempre ante la adversidad y el dolor que pueden desplegarse de un momento a otro. Quería, así, escapar de la fugacidad para quedar en el alma de otros y ser alguien en lo más alto del volcán más imponente. Le pedía demasiado al arte. Y por eso el arte no lo auxiliaba. O en realidad sí, pero solo le enviaba pájaros que pasaban por su ventana, miraban el horizonte y partían, rápido, entusiastas, mostrándole la realidad más concreta y última de todas, esa que él no lograba entender más que por instantes. Y con todo, esos contactos eran lo mejor que tenía.
Archivo del blog
domingo, 12 de enero de 2025
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Mis orígenes
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Y desmoronado como estaba recibí el lazo sagrado. Entró en mí el juguete voluptuoso de Flavia. Y cuando entró, empecé a sentir un dolor que,...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario