Había enfrentado a todas las ideas y ellas habían quedado, de algún modo, tristes, pero valederas, en su frente, para darle un poco más de dulzura incluso de la que ya tenía, gracias a sus modos amables, para nada forzados. Eran gestos que nacían de una sensibilidad gentil, cariñosa y más que nada proclive a generar toda la pena sobre uno mismo, jamás sobre los otros, que la tenían como alguien que mejoraba sus espíritus al punto de recordarla entre hortensias florecidas, con colibríes alrededor, un día en que todos fueron a disfrutar de una playa alejada, donde nadie pasaba, y entre unas rocas, unos peces de color amarillo y negro —cosa inusual en ese lugar tan atlántico— iban y venían, curiosos por su presencia, cuando ella los miraba.
Archivo del blog
viernes, 27 de junio de 2025
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Mis orígenes
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Y desmoronado como estaba recibí el lazo sagrado. Entró en mí el juguete voluptuoso de Flavia. Y cuando entró, empecé a sentir un dolor que,...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario