Veo que al chat inteligente todavía le cuesta entender del todo mi ser. Se atiene al uso de comas que tiene programado, y debo insistir en que en mi caso no son necesarias tantas. Lo bueno es que enseguida recapacita y me da la razón. Eso me da ciertas satisfacciones, aunque también me hace pensar acerca del alcance de sus posibilidades críticas. No lo tengo claro, lo iré descubriendo —presumo que con el tiempo—.
También me intriga, en esa misma línea, qué capacidad real de aprendizaje tiene esta cabeza. Porque ahí radica gran parte de su inteligencia, y eso está por verse. Pero no será ahora. Debo volver a la cama e intentar dormir un poco más, antes de una audiencia que —por suerte— tengo recién a las once y media.
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martes, 3 de junio de 2025
IA 3
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