Mediodía ya. Miro por la ventana. Llueve en la calle que baja, poco, pero de un modo continuo, anclado en cierta tristeza que se percibe con nitidez y que, alguna vez —espero—, se vuelva serena, límpida, hasta convertirse en una alegría tenue, básica, que me revele que el tiempo mismo, el espacio, yo, todo, es una mónada.
Archivo del blog
miércoles, 16 de julio de 2025
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Ciudad de Wanda
Después del tour histórico regresamos a la recepción. Preguntamos a la joven que nos atiende acerca de la posibilidad de ir a almorzar al ho...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Viajo junto a un hombre pequeño, de mirada afable, con un gesto de humanidad comprensivo con el prójimo. O al menos lo supongo cuando lo s...
-
Una vez levantado de la siesta, y luego de quedarme mirando el techo un buen rato, decidí que lo mejor sería terminar algunos dibujos que te...
No hay comentarios:
Publicar un comentario