El lugar es todo lo deseado: una casa decorada con buen gusto, aunque con demasiadas imágenes de Frida Kahlo, un detalle que no me agrada —no me convence el uso de ciertas figuras del arte como emblemas, en este caso del arte latinoamericano—. Tiene un generoso espacio, piso de madera, reposeras, sillas y mesas, una pileta sin bordes, y desde lo alto mira a una bahía donde se ven algunos barcos de pescadores amarrados, quietos, a la espera de un viaje. Después hay cerros que acá llaman morros, con palmeras, árboles de distintos tipos; y por el jardín, que es grande y con una vegetación variada, se ven abejorros que circulan entre las plantas, eligiendo ciertas flores, pájaros también en tránsito, irradiando esa felicidad innata que surge de ser lo que la creación asignó que uno sea de la forma más afortunada. Pero allí, abajo, al final del terreno que baja de manera abrupta, oculta detrás de bananeros muy altos, está la pequeña casa vecina, y en esa pequeña casa se encuentra un perro. Un perro que ladra con insistencia, no mucho durante el día, pero sí por la noche, de manera frenética, insistente, porque está aburrido, supongo, excitado, víctima de un encierro que se prolonga desde hace mucho tiempo, casi toda su vida, y de algún modo consciente de que su destino será el permanecer en ese encierro infame, rodeado de un paraíso al que nunca podrá acceder y que estará frente a él un día y otro día para que trabaje una aceptación que nunca llegará del todo.
Archivo del blog
viernes, 1 de agosto de 2025
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Caleta Tankah 2
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Una vez levantado de la siesta, y luego de quedarme mirando el techo un buen rato, decidí que lo mejor sería terminar algunos dibujos que te...
-
Sigue el ritmo de los días y las estaciones, con la alegría de quienes viven el instante como los pájaros. Cada mañana, gracias a su sonri...
No hay comentarios:
Publicar un comentario