Llegar al punto del silencio y de la quietud. Eso me interesa por sobre todas las cosas. Captar el movimiento casi imperceptible de la rama de un laurel. Ocurrió más temprano, al final de la tarde, en uno de los últimos días de invierno, cuando todo estuvo en calma un instante. Pero enseguida regresaron los pensamientos. Lo único cierto es que esa rama se movió apenas.
Archivo del blog
miércoles, 10 de septiembre de 2025
La rama
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Los piletones
De regreso, en la bajada, mi hijo me intenta explicar dónde quedan lotes libres en el club de campo que vamos los fines de semana. Pero sus...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
No hay comentarios:
Publicar un comentario