Quiero escribir mi vida como los presocráticos, con ese nivel de asombro, de pureza por los elementos de la naturaleza, por el cielo, los pájaros. De ese modo espero sumar mucha alegría a mi vida mientras camino por el campo. Ese placer que sentí de niño al descubrir el agua, el hecho de tener de algún modo un cuerpo y saber que había pensamientos en mi cabeza que se unían de un modo extraño con los animales. Incluso con los que podía tener de plástico flotando en el agua caliente de mi bañedera. Recuerdo bien ese baño de mi casa de niño y adolescente. Creo que ahí tenía un santuario. Debo recuperar eso. Debo recuperar el placer del agua caliente en mi cuerpo hasta que se arruguen las yemas de mis dedos. Eso es el placer por sobre todas las cosas. El cuerpo feliz, calmo, en el calor supremo del agua y los animales alrededor pidiéndome jugar desde distintas tramas que se podían conjugar sin que uno lo pensara. Sin actuaciones de ningún tipo. Solo había un hilo que había que tirar y la escenas se sucedían como en un parque de atracciones personal.
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martes, 2 de septiembre de 2025
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