Ojalá algún día pueda darle a la vida el sentido que encuentro en la teoría. Uno sabe lo que debe hacer: lo dicen el Evangelio, los estoicos, Buda, Mahoma. El problema es la práctica. Mil veces me lo he dicho: debo valorar lo que tengo, que es abundante. Sin embargo, siempre encuentro los motivos para no estar en paz. Tal vez porque mi ambición supera la realidad y un deseo más grande me arrastra, me coloca en la fila interminable de lo que sigue. Algunos deseos los alcanzo; otros no. Y aun los que alcanzo solo me traen un sosiego breve, mientras el tiempo corre y los deseos se amontonan. Viajar, conocer el mundo, por ejemplo. No sé de dónde viene ese impulso —si lo impone la familia, la sociedad, o si surge de un rincón verdadero. Lo cierto es que la ambición más grande, como un buitre enorme arriba, siempre se impone.
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jueves, 4 de septiembre de 2025
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