Voy a mi computadora. Mi idea es escribir un poco, pero siento ese malestar algo indefinido que te da la falta de sueño. Un ciclo cortado por un ladrido. Debería olvidarlo, pero no puedo. Tipeo no obstante. Es una práctica que sostengo hace más de veinticinco años. Todos los días. Registrar mi asombro a lo largo de los años. Desde niño me ha parecido increíble que las cosas existan, que haya un nacimiento, una muerte y una incertidumbre en todo momento. El azar y sobre nuestras cabezas un péndulo, que marca un ritmo que funciona desde las estrellas, incontables. Nadie sabe hasta dónde llegan. Siempre quise registrar tanta inmensidad. Los matices. Incontables. Los resultados fueron y serán escasos. Pero sin embargo ese límite jamás me ha detenido. Hay una fuerza más grande que me pide registrar, decir, intentarlo. ¿Qué pretende?
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sábado, 20 de diciembre de 2025
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Mis orígenes
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