Me levanté antes de la cinco y vi al portero que suele limpiar la vereda con una manguera a esa hora. Riega la vereda frente a un edifico casi al final de la calle que baja. Mi balcón y ventana están una esquina particular. Hay un plazoleta abajo y la esquina sobresale un poco más que la vereda de enfrente. Por eso mi balcón mira franco a la calle que baja.
Al costado, se levanta un edifico antiguo palaciego y, a continuación de la calle que baja, se ve una avenida, la estación central de trenes, la terminal del ómnibus, unos silos en el puerto y el río. Además del portero, en el supermercado un poco antes, se veían las luces prendidas y la puerta entreabierta. En esos momentos suelen verse a personas entrando a trabajar.
Decidí tirarme el tarot. Las preguntas fueron las de siempre y lo mismo las respuestas.
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