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domingo, 24 de mayo de 2026

No lo sé

 

Día de lluvia continua, incesante, raudales de agua. La casa, que están en una cuesta, sufrió el embate del barro que traía el agua en la puerta de entrada y, más que nada, en el patio de abajo, el que mira al bosque en donde los pinos se repiten. 

Esos mismo pinos proliferan por las inmediaciones al punto que el espacio adquiere un tono de encierro, de cierto agobio. El espacio abierto que no termina de aparecer. Los pájaros sí lo hacen. Cantan. Me alegran mientras veo el cielo entre los árboles, que no paran de inclinarse. Lo que no me gusta es fijarme tanto en crear ciertas tensiones con otras personas. Por ejemplo: alguien cerró un paso que hay por el bosque entre dos calles (no sé con qué finalidad -si que no pase los peatones o qué-). El caso es que me subleva el hecho que se haya tomado la atribución de cerrar un paso público. No debería el tema conmoverme tanto, pero lo hace. 

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