Golpear la madera con una gubia, una y otra vez, hasta que ella se va volviendo más cruda, desnuda no me atrevo a decir, pero sí más íntima, eso sí, y ella, cada vez más cobriza, y luego rojiza, va dejando que se abran en ella huellas, apenas perceptibles, que se juntan unas con otras, según el sentido de la veta, y según la línea que tome la herramienta. Y así pasan las horas, mientras el día, de sol, aunque con algunas nubes por aquí y por allá, al fin primaveral, con venteveos que lo despiden, se va.
Archivo del blog
jueves, 24 de septiembre de 2026
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La gubia
Golpear la madera con una gubia, una y otra vez, hasta que ella se va volviendo más cruda, desnuda no me atrevo a decir, pero sí más íntima...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
-
Y desmoronado como estaba recibí el lazo sagrado. Entró en mí el juguete voluptuoso de Flavia. Y cuando entró, empecé a sentir un dolor que,...
No hay comentarios:
Publicar un comentario