El sol aparece y dan ganas de tocarlo.
Sí, lo sé, hay un mar entre esa
estrella y la terraza de esta disco
donde cientos de europeos intentan
disfrutar como si fueran del sur.
Saltan sin gracia a excepción del grupo
integrado, si entendí bien, por unas
eslovenas que ostentan esa hermosura
que las sustrae de lo posible.
Según calculo, el ochenta por ciento
de los que bailan son germanos,
los comanda un D.J. con una barba
larguísima, dura y radiante.
En el grupo que está más cerca una chica
con una capa y una tanga imposible
se para en una mesa y tambalea.
Atrás, en una pantalla enorme
aparece el desierto muchas veces visto
y la leyenda fenomenal: Welcome to Vegas
y hoteles, máquinas, limos.
El idioma de la música es brillante,
unas germanas saludan, el D.J. asiente
y el sol sube, se aleja; ocho y cinco,
pasamos el 2000 y en esta isla se baila.
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domingo, 14 de agosto de 2011
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