Uso los carteles que indican
las distancias para traducir
el tiempo mientras entono
lo que suena en la radio.
La veo perfectamente
desnuda en su cama
con dos pekineses
a sus pies como prefectos:
Atilio y el simpático Ramos.
Decía
mientras los acariciaba
que habían sido de su madre
la gorda que regenteaba
la farmacia del pueblo
donde pasé el verano que entra
en la historia como el tiempo
que vi a un hombre acuchillar a otro
y después, como un samurai,
cortarse las tripas.
Anganuzzi se llamaba la víctima,
dijo el comisario,
y del que me interesaba,
no dijo nada; lo miró apenas.
Archivo del blog
miércoles, 3 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Avizorar
Del enorme edificio llamado el "Palacio de Tribunales", por una puerta lateral, entre nervioso y envalentonado, sale un Ministro d...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario