En la antigua reposera
te vi agarrar sin apuro
el diario; así era todo:
a un costado tu perro dormitaba,
en alguna parte las chicharras
celebraban que ninguna
delicadeza pesaba;
había ese aire de verano
y el cielo era algo que estaba,
sólo por ese día, para disponer
la escena que nunca pudo repetirse
en un nivel tan lindo,
diría: tan monumental.
Esto se llama presente,
dije cuando sonreíste,
y una chicharra cantó un
poco más fuerte, y otras
la siguieron. Y tu perro
a mis pies, genial,
aún dormitaba. Y el tiempo
se movía, y a mí me daba no sé qué
ese lento y seguro avance.
lunes, 15 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Bastante calor
Ayer fue un día de sol y de bastante calor en el inicio del otoño y, como fue un día feriado, tuve la posibilidad de ir a pintar a lo de m...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
-
Vuelvo de la playa abrumado. Y lo peor no es esa sensación tan grande, lo peor es cuando la realidad te persigue y te alimenta: hoy iba por ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario