El tiempo de hablar
sin pensar demasiado en nada.
Las olas juegan entre sí gracias al viento.
Las chicas están en la orilla
y ahora, de forma insólita, se prestan las palas,
los baldes, todo lo que les trajimos para que jueguen
por un rato y nos dejen al fin leer las novelas de misterio.
Esas novelas que nos gustan porque no agregan
nada existencial a nuestro estar en el mundo
y de esa forma nos convocan a modos conocidos
de antemano que más te apaciguan en la medida
que son previsibles, y con suerte forzados.
El problema es cuando oscurece en el trópico, pienso.
y unos pájaros marinos, que no son gaviotas pero se les
parecen bastante, vuelven a un nido que no sé dónde está
ni sé si existe. Y pienso en ellos bastante. En cuánto durarán
sus vidas, en cómo vivirán la rutina.
Archivo del blog
lunes, 25 de agosto de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Playa paraíso
Vamos a la playa cerca de las dos y media de la tarde. Nos ha detenido el hecho que no haya luz en nuestra casa. Mi hija se ocupa del tema,...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Una vez levantado de la siesta, y luego de quedarme mirando el techo un buen rato, decidí que lo mejor sería terminar algunos dibujos que te...
-
Sigue el ritmo de los días y las estaciones, con la alegría de quienes viven el instante como los pájaros. Cada mañana, gracias a su sonri...
No hay comentarios:
Publicar un comentario