Elevar la posibilidad
de tallar en un sentido
que está más que nada determinado
por lo que no conocemos pero intuimos
como una instancia que aparece gracias
a nuestra insistencia,
y que por lo tanto nos pertenece,
y al mismo tiempo nos es ajena.
Su estandarte es mucho más que nosotros.
Y sin embargo, nosotros mismos lo hemos
clavado en el pedregoso suelo de una isla,
azotada por el viento, lejana, refulgente y verde
que todavía no tiene un nombre bien rimado.
sábado, 27 de mayo de 2017
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