Fuimos por senderos adornados con robles
que vimos crecer hasta conformar
el bosque donde unas rosas blancas
sugieren la posibilidad de volvernos fuertes
y al mismo tiempo etéreos.
Arriba, un espacio azulado,
con un tono certero y luminoso,
habla de los que ceden para que los días
dejen de ser repetidos y vacíos.
Archivo del blog
martes, 20 de junio de 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Caleta Tankah 2
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
-
Sigue el ritmo de los días y las estaciones, con la alegría de quienes viven el instante como los pájaros. Cada mañana, gracias a su sonri...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Una vez levantado de la siesta, y luego de quedarme mirando el techo un buen rato, decidí que lo mejor sería terminar algunos dibujos que te...
No hay comentarios:
Publicar un comentario