Naciste con el píloro tapado
y no pudiste comer por varios días.
Hasta que un médico,
de nombre Gianantonio,
decidió operarte
y te salvó la vida.
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
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