Apenas los remeros
se lanzaban por los canales,
subías con ella a la terraza
para quedarte apoyado
en la baranda,
atento a sus piernas
y a los roces casuales.
Solo para contar que hoy fui al taller. Eran las seis y un poco más, calculo. Había trabajado lo suficiente en la oficina. Asuntos de siemp...
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