Apenas los remeros
se lanzaban por los canales,
subías con ella a la terraza
para quedarte apoyado
en la baranda,
atento a sus piernas
y a los roces casuales.
Viernes. Un día insulso porque no emprendí el camino al club junto al río para, después de trotar, quedarme un rato mirando el agua. Pero q...
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