Junto al río, mi amigo
dijo de ellas que eran
osadas y hermosas,
y ellas se reclinaron otra vez
en las grandes columnas
para rescatar las sensaciones
más preciadas.
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
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