Viste una margarita en el medio de la montaña desértica, colorada, áspera en su estructura y que no tenía nada más.... Sí, viste esa flor y después el cielo, intenso, queriendo recrear lo imaginado por los mejores pintores, esos que querían evocar lo divino... Y pasó un pájaro enorme que te sorprendió. No podrías decir si era un cóndor... . No podrías decir si era la angustia de un dios que te hablaba de algo importante que todavía no eras capaz de entender...
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