Al final de la tarde, dirigías tu atención a las plantas y los árboles, y en especial a los pájaros que saltaban en el jardín. Y otras veces, fijo en el cielo, escuchabas las olas a lo lejos. Pero con la llegada de la noche una ola cada vez más negra te envolvía y arrastraba. Y por momentos te costaba salir de las revolcadas. A veces, incluso, temías no salir y terminar mal. Y sin embargo, más tarde o más temprano, y a esto te aferrabas especialmente, una luz aparecía, los pájaros cantaban, respirabas mejor.
Archivo del blog
jueves, 21 de diciembre de 2023
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La primera estrella
Acabo de ver un documental sobre el grupo inglés Pulp. Termina con una frase de su cantante al final del concierto que atraviesa todo el fi...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Y desmoronado como estaba recibí el lazo sagrado. Entró en mí el juguete voluptuoso de Flavia. Y cuando entró, empecé a sentir un dolor que,...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario