Al final de la tarde, dirigías tu atención a las plantas y los árboles, y en especial a los pájaros que saltaban en el jardín. Y otras veces, fijo en el cielo, escuchabas las olas a lo lejos. Pero con la llegada de la noche una ola cada vez más negra te envolvía y arrastraba. Y por momentos te costaba salir de las revolcadas. A veces, incluso, temías no salir y terminar mal. Y sin embargo, más tarde o más temprano, y a esto te aferrabas especialmente, una luz aparecía, los pájaros cantaban, respirabas mejor.
jueves, 21 de diciembre de 2023
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