Querías separar
la tensión del recuerdo
para que no pertenezca
a un lugar específico.
Pero separar los continentes
no es fácil.
O al menos quisieras,
desde la copa del árbol,
ver la reluciente piedra
de un blanco soñado.
Salimos cerca del mediodía. Esta vez, por suerte, no me despertaron los hombres de la casa vecina de atrás (los que estaban cortando baldos...
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