Hoy pinté unos caballos hermosos como nunca antes,
les puse unos pinos y un fondo azul estrellado
y cuando terminé me puse a mirarlos; no lo podía creer:
iban a trotar para algún lado; tan feliz estaba.
Hasta que tomé conciencia de los defectos,
los problemas de representación, la falsedad
de ciertas proporciones, los desaciertos y tantas
cosas más. Por último, borré todo y en busca
del primer instante deslumbrante inhalé suave.
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lunes, 10 de octubre de 2011
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