Una cansada manera de encarar los años, sus pasos,
los mendigos en las veredas, las fabulosas luces
a lo largo de las calles, en los taxis,
cerca de la gente que se aproxima
a un punto de celebración suficiente
para fijar una paz que sea duradera, interior,
eso me parece que buscamos hoy,
mientras vamos por esta avenida,
vibrante por los festejos,
que enseguida irán menguando,
mientras arriba, las estrellas, incluso ellas,
nacen y mueren, y más arriba,
una fuerza superior, creadora,
y más vibrante que nuestros festejos,
permanece ajena a sus derivaciones
hasta que alguno, uno muy afortunado,
logra conectarse con algo de lo que es esa fuerza,
con algún tipo de vibración o reflejo de su alcance,
que también enseguida se apaga.
Archivo del blog
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Mis orígenes
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Y desmoronado como estaba recibí el lazo sagrado. Entró en mí el juguete voluptuoso de Flavia. Y cuando entró, empecé a sentir un dolor que,...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario