Se han calmado los ruidos. Sopla el viento. Veo las nubes entre los árboles. Abajo está la pileta. A pocos kilómetros —tres o cuatro tal vez—, el mar repitiéndose.
Veo un film excepcional: Historias de Tokio, de Ozu, de 1952. Los modos de una pareja de ancianos —los protagonistas—, amorosos con la vida, sabios consigo mismos y con los otros; me hacen pensar en un final apacible.
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domingo, 18 de enero de 2026
Historias de Tokio
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